¿Estás en el segundo tiempo? Stephe Mayers


¿Estás siendo productivo y viendo frutos, pero aún así no te sientes satisfecho?

¿Has conseguido cientos de objetivos y éxitos, pero aún así estás aburrido o te sientes insatisfecho? ¿Te has estado preguntando si no hay nada más?

Seguramente hayas visto mucho fútbol de forma reciente debido al mundial de Brasil. Son partidos de 90 minutos divididos en dos tiempos de 45 minutos, separados por un descanso de 15 minutos. La verdad es que es un reflejo de nuestras vidas.

La primera mitad de la vida: La primera mitad es ajetreada, yendo al colegio, descubriendo nuestra identidad, lo que se nos da bien, de lo que estamos hecho, encontrar una pareja, posiblemente tener hijos y avanzar en nuestra profesión, siempre siendo todo lo productivos y exitosos que podamos. En resumen, la primera mitad de la vida suele ser sobre quién soy, qué sé, a dónde voy, con quién voy… Se trata de MÍ. Lo cual no está mal, siempre y cuando no nos quedemos en la primera mitad de la vida, ¡TODA la vida!

En la primera mitad de la vida tenemos grandes metas, sin embargo cuando los conseguimos o estamos a punto de conseguirlos, solemos darnos cuenta de que ya no nos motivan. Esta es una señal de que vamos a ir al ‘descanso del partido’. Evaluamos, hacemos preguntas y nos damos cuenta de que no sabemos tanto como creíamos saber. Las estructuras que habíamos construido ya no funcionan, las fronteras de nuestra vida están un poco borrosas. ¡Todo es ambiguo! Para muchos de nosotros, no es un sentimiento agradable. Nos gusta arreglar cosas, meterlas en cajas, tener cosas ordenadas y de repente nada encaja.

Puede que conozcamos el término ‘crisis de los 40’, pero a lo mejor no hemos pensado en «los dos tiempos de la vida», como las llama Richard Rohr. O a lo mejor no hemos pensado sobre lo que pasa en el «descanso» como dice Bob Buford.

Al rememorar, me doy cuenta de que viví la crisis de los 40 al principio de los 90. Estaba reflexionando al terminar un año en concreto y me di cuenta de que había conseguido mis sueños de hace 20 años y me preguntaba qué vendría después. El año siguiente, 1993, fue un año decisivo tras ir a un programa de siete semanas de desarrollo del liderazgo dirigido por Floyd McLung en California. Durante el curso, Dios me habló y me llamó al ministerio de crear líderes y me retó con la idea de que me llevaría el resto de mi vida conseguir este objetivo. Era un objetivo para la segunda parte de mi vida. Mi pasión o propósito estaba claro y a partir de ese momento establecí prioridades para invertir mi tiempo y energía en el desarrollo de líderes. Poco después mi papel inmediato de líder nacional en Escocia pasó a ser un papel con más influencia en la región y ha continuado siéndolo desde entonces.

El descanso: En un partido de fútbol, el descanso es un momento estratégico muy importante. Es una pausa en el partido que da la opción de mirar tanto atrás como hacia delante. Nos da la oportunidad de reflexionar y ver los errores que cometimos en la primera parte, y después podemos pensar en el futuro para ver cómo reestructuraremos la segunda mitad, cómo desarrollar una estrategia nueva para un desafío en particular y atacarlo con una motivación renovada. El descanso en nuestras vidas suele ser mayor que los 15 minutos de un partido de fútbol. Puede llegar a durar años. En algunos casos, la gente se queda en el descanso durante el resto de su vida; se quedan atascados, se acomodan y nunca profundizan en el más importante y satisfactorio segundo tiempo.

El otro día celebramos como equipo el 40 cumpleaños de un amigo y terminamos orando por el comienzo de algo completamente nuevo. Como se suele decir «la vida empieza a los 40». Para mi madre fue verdad porque consiguió el título de monitora en un programa para mantenerse en forma y pasó el resto de sus días sintiéndose satisfecha dando clases y dándole un nuevo sentido a la vida, salud y movimiento de muchas mujeres. ¿Qué había pasado? Empezó la segunda parte de su vida. Había reevaluado su tiempo, su participación y su pasión y se metió en algo más significativo.

Como líderes podemos aburrirnos con lo que hasta ahora nos había emocionado. Podemos perder la pasión por lo que una vez nos motivó, así que en vez de seguir haciendo lo mismo, queremos algo un poco diferente: una vida más íntima, más profunda, invirtiendo nuestro tiempo y energía en cosas que importan y marcando una diferencia en el mundo.

Richard Rohr cree que no puedes entrar en la segunda parte de la vida sin pasar por algún tipo de sufrimiento: emocional, psicológico, social o físico. Seguramente tenga razón. El sufrimiento, si le dejamos, puede llevarnos a un tiempo de preguntarnos sobre todas nuestras cajas tan bien organizadas que nos explican la vida, las relaciones y la teología. Nos ayuda a cambiar la forma en que vemos las cosas; el sufrimiento puede cambiar nuestros comportamientos, opiniones, prioridades y compromisos. Entramos en una fase de la vida donde no tenemos todas las respuestas, pero eso ya no nos importa tanto. La vida empieza a centrarse en servir, bendecir y vivir por la gente. Crecemos en nuestro entendimiento del significado de orar sin cesar mientras disfrutamos de una conversación constante con Dios a lo largo del día. En un entrenamiento de líderes de bases, Lynn Green compartió su oración para la segunda parte de la vida que llama «soplos de oración»: Mantenme santo, humilde y escondido.

Ignacio Loyola del País Vasco, el menor de 12 hermanos, estaba sirviendo en el ejército cuando una bala de cañón chocó contra su pierna y se quedó cojo para le resto de su vida. Mientras se recuperaba, empezó a leer libros sobre Cristo y a preguntarse «¿Qué pasaría si hiciese grandes cosas para Dios como San Francisco o Santo Domingo? » Con su experiencia publicó un manual sobre ejercicios espirituales y a los 38 llegó al descanso; manual en mano, se marchó y cojeó hacia la universidad de París donde reclutó a seis estudiantes para empezar la compañía de Jesuitas, quienes se convirtieron en la fuerza principal de la Contrarreforma católica.

Mirando atrás me pregunto si estuve unos diez años en el descanso antes de empezar la segunda parte. Como un punto aparte, pienso que ser anciano es otro tema que encaja en la segunda mitad y si no has empezado la segunda parte no es tan fácil de entender.

En el descanso, debemos pensar seriamente. Tenemos que soltar cosas para poder crear espacio para que se desarrollen cosas nuevas en el segundo tiempo. No se pueden añadir más y más responsabilidades y papeles. Los papeles deben delegarse y a menudo, cuando nos aferramos a un papel, ¡el individuo se queda en el descanso!

Debemos destacar, que cada mitad no tiene porqué ser de la misma duración. Podemos empezar la segunda parte en los 30, 40 u 80. Todo depende del cambio del corazón y si aprendemos las lecciones que Dios tiene para nosotros.

Una de las paradojas del éxito es que las cosas y caminos que te llevaron allí, suelen ser las cosas que te mantienen en él. Charles Handy.

La opción fácil es quedarnos donde estamos. Por eso tanta gente se queda atascada en la primera mitad o en un descanso perpetuo. Para muchos, la vida es más cómoda en el territorio conocido, incluso cuando estamos seguros de que algo mejor nos espera. Los israelitas hablaban de la tierra prometida pero no eran capaces de dejar Egipto. El primer tiempo se había convertido en su casa.

Buford dibuja la línea del tiempo así:

Éxito Descanso Significado

Este cambio puede que sea más fácil para misioneros que pueden haber vivido una etapa más significativa en el primer tiempo. Para ellos, la segunda mitad supone un cambio de ser un líder directo de éxito para pasar a influenciar en el significado del liderazgo. Pueden surgir dudas en la transición como las siguientes:

  • Si dejo mi papel, ¿seré insignificante? Parece que o bien estás dentro o fuera de las redes relacionales.

  • ¿Qué hare con mi tiempo exactamente? ¿Qué me traerá satisfacción?

  • ¿Encontraré mi hueco? ¿Querrá la gente que contribuya? ¿Me valorarán?

  • ¿Habrá un lugar para mí?

Entrando en el segundo tiempo: Hay un momento en la vida de cada uno en el que nos preguntamos si ya no hay nada mejor. Si te estás haciendo esta pregunta o alguna parecida, la respuesta es «Sí». Hay algo mejor para todos. El segundo tiempo trata sobre profundizar en nuestra relación con Dios, madurar en nuestras relaciones, disfrutar del alimento más que del agua de la Palabra, invertir en las personas, dar lo que hemos conseguido, ser generosos con nuestros recursos, edificar y apoyar gente y ministerios, ser estratégicos y efectivos con nuestro tiempo.

El primer tiempo de nuestras vidas se centra más en entender nuestros dones, nuestra identidad, nuestro llamado y ser todo lo exitosos que podamos, ver el comienzo del ministerio, su establecimiento y sus frutos. La segunda parte no se centra en mí, sino en los demás, aunque hay un nuevo deseo por aprender. Hice mi máster a los 40, un gran descanso que me preparó para el segundo tiempo con un claro enfoque en el desarrollo del liderazgo. En la segunda parte nos damos cuenta de que no sabemos nada.

Algunos dirían que la primera parte es sobre acción: educación, trabajo, matrimonio e hijos, ascender en el trabajo y luchar con la gestión del tiempo. El segundo tiempo es más sobre retomar el control de nuestro tiempo y prioridades. Puede que sea cierto, pero yo creo que tiene más que ver con perder el control y soltar las cosas. Pablo dijo: «aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor». Al soltar las riendas nos convertimos en siervos de verdad, algo que no comprendimos del todo en la primera mitad. El problema puede ser que en la segunda mitad de nuestra vida a menudo busquemos comodidad, descanso, una vida más fácil; tras haber invertido nuestro tiempo y energía, ahora queremos libertad. La verdad es que ese tipo de pensamiento es igual que atascarse en el descanso y no moverse hacia la segunda mitad.

Jesús habló al joven rico sobre el desafío del segundo tiempo de la vida, «vende lo que tienes y dalo a los pobres; y ven, sígueme», pero tras haber obtenido tanta riqueza, era mucho más fácil para él quedarse en la primera mitad de la vida. Se perdió lo mejor que le estaba esperando. También hay algo mejor para ti.

El libro La era de la paradoja (The Age of Paradox) de Charles Handy, habla sobre la curva de Sigmoid: el secreto de un crecimiento constante es empezar una nueva curva Sigmoid antes de que termine la primera. Esa segunda curva debe empezar en el punto A, en que el que hay tiempo así como recursos y energía para que la nueva curva pase por sus exploraciones iniciales y antes de que la primera curva empiece a descender.

El patrón normal para la mayoría es una sola curva que aumenta mientras nos acercamos a la mediana edad y que cae bruscamente en la jubilación. Handy recomienda empezar una nueva curva, preferiblemente mientras la primera sigue aumentando, pero claramente antes de que empiece a caer. Lo ideal sería que la vida consistiera de una serie de curvas que se solapasen.

La gente se atasca cuando se entrenan de forma continua, pero no invierten; por trabajar, pero no ver cómo surge una nueva curva; de esta manera se quedan en el modo de «hacer cosas». Sin embargo, quedarse en la zona de comodidad durante demasiado tiempo crea pérdida de la motivación y energía que necesitamos para cambiar. He conocido a muchos que tenían ganas de algo nuevo, pero que parecía demasiado arriesgado, demasiado incómodo para perseguir, así que eligieron el camino fácil de quedarse donde estaban. Peter Drucker dice que los jubilados no han demostrado ser el recurso fértil del voluntariado que creíamos que serían. Apagan el motor y se desperdician. Afirma que si no tienes una segunda carrera o carrera paralela en el servicio a los 45 y si no estás involucrado de manera activa a los 55, nunca pasará. (Tomad nota, líderes de base).

De hecho, Rite y yo pensamos que a los 50 teníamos que mudarnos de Escocia y hacer algo radicalmente diferente o si no, nunca lo haríamos. Así que hicimos lo que llevábamos años hablando y nos mudamos a España. Fue una transición difícil, pero correcta: aprendimos lecciones, cambiamos y empezamos a disfrutar la segunda mitad de nuestra vida. Tú también puedes, arriésgate y empieza algo completamente nuevo.

Hasta el mes que viene,

Stephe

Stephen Mayers, Presidente, JCUM Europa

#objetivo #éxito #segundamitad #primeramitad #descanso

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