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Le precede un mandamiento "Ocúpate de Enseñar"
Todos sabemos que la niñez y la adolescencia es un periodo crítico, pero es el periodo más maravilloso para trabajar con ellos. Es la etapa en sus vidas donde podemos inculcar fácilmente los principios y valores del Reino, además de hacer aflorarlos dones y talentos que el Señor ha puesto en ellos.
Es una etapa en la vida como dice la palabra misma (Adolescentes) "adolecen" de muchas cosas y están ávidos de llenar espacios, de adquirir patrones de comportamiento, de ver referentes que puedan imitar.
El señor Jesús enseñó y las actividades de sus seguidores cambiaron; sus costumbres cambiaron, sus vidas fueron transformadas y sometidas a la voluntad de Dios.
En primer lugar es enseñarles a conocer al Señor de una manera íntima, directa y personal. Llevarlos a que se comprometan con el Señor, pues sin compromiso no hay responsabilidad.
Deuteronomio 10:12 dice: " Y ahora, israelitas, ¿Qué pide de ustedes el Señor, su Señor?. Solamente que lo amen y que lo adoren con todo su corazón y con toda su alma, y que cumplan sus mandamientos y sus leyes para que les vaya bien ".
En segundo lugar que se conozcan a sí mismos para que actúen frente al Señor con responsabilidad. Que se conozcan a sí mismos para que afloren los dones y talentos que el Señor ha puesto en ellos. Que se conozcan a sí mismos para que midan la influencia del mundo y del enemigo en sus vidas para que esto mengüe y posteriormente desaparezca y a cambio se potencie la influencia del Reino en sus vidas.
En definitiva el discipulado debe llevar a nuestros niños y adolescentes a buscar la verdad, que se sientan que son agentes de cambio, que son personas con propósito divino.
Escuela Dominical